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OBRAS  DE LA SERIE

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Imaginario de Lourdes Naveillán, es lo entregado por la artista en esta muestra: la conciencia y la competencia en la explotación de este imaginario. Ahora, esto no es un tema menor porque la artista, en este caso, no solo está reconociendo el confín de este territorio simbólico, sino también su economía, la apertura a los sitios más ocultos de su historia y de sus fantasías.

Pero qué es lo que vemos cuando vemos estas obras, ¿Cuál es este Imaginario que nos ofrece Lourdes Naveillán? Primero que nada, la repetición sistemática de una mónada que se pasea persistentemente a través de toda su obra, incluso en las esculturas. Este símbolo de la mónada es de alguna manera el epítome del hombre del siglo 20, y aparece por primera vez en la obra de Munch a finales del siglo 19. El término procede del griego “monás”, que significa único, unidad.

Segunda observación; estas mónadas están seriadas, se expresan en grupos, son reuniones de personajes asimiladas a una especie de “fuerza espiritual”. Al mismo tiempo dentro del espacio de la obra estas mónadas son concebidas como el principio activo del movimiento, por lo que son los elementos que se despegan. Finalmente, el resto es el paisaje, el despliegue cromático, es el fondo luminoso y primitivo, que viene a dar cuerpo a este viaje evocativo sobre el dualismo, la unidad indivisible e inextensa y su inmaterialidad.

Arturo Duclos, mayo 2016